Madrid

Los Colegios Concertados en Madrid, un negocio redondo.

Para los que no sepan, la enseñanza concertada se trata básicamente de colegios privados que se encuentran parcialmente financiados por el gobierno, práctica que ha aumentado considerablemente desde que se implementó en 1985, y que es tristemente usada como alguna especia de argumento político para los partidos políticos socialista como si fuese algún tipo de medalla, sin haber tomado en cuenta los daños colaterales.

Pero no estamos aquí para hablar de política, sino de que después de muchos años desde la implementación de instituciones privadas financiadas con dinero del gobierno, el principio de que la educación básica es un derecho que debe ser mantenido por el estado se ha ido desapareciendo. Pero el verdadero problema viene cuando bajo excusas como que la educación concertada es un servicio que se da bajo una opción voluntaria, estos centros estudiantiles se han encargado de crear más y más excusas para drenar los bolsillos de las familias de otras maneras.

Vamos a ponerlos en contexto, por ley los padres están obligados a pagar el comedor y el transporte, si es que estos dos son usados, a pesar de esto así como se dijo anteriormente, estas instituciones se encargan de enlistar una serie de tarifas extra, soportadas por los consejos escolares superiores.

Usted nombre algún servicio básico, cualquiera, quizá este en la factura de cualquiera de estas instituciones, enfermería, orientación, actividades extracurriculares (estas tres nombradas utilizadas en muy pocas ocasiones)… por otro lado la venta de uniformes y útiles escolares puede ser de los más interesante, pues sus precios por parte del centro estudiantil suelen ser mayores a su valor y a los precios que puedes encontrar en otros lugares.

Volvamos un segundo a la Ley, esta dice que ninguno de estos pagos es obligatorio, sin embargo, se han visto estrategias muy interesantes por parte de los centros educativos para que los padres accedan al pago de estas tarifas adicionales. Desde las amenaza por parte de las instituciones sobre la escasez de plazas para los estudiantes, hasta una más cruel invitación para cambiar de colegio.

Este comportamiento no es algo que haya pasado desapercibido, pues el otro gran problema es como las instituciones gubernamentales y sindicatos responsables dan la vista gorda ante esta problemática, hasta el punto que ellos mismos les piden a los padres que se cambien de escuela. Pero paremos un momento y pensemos, quizá todo esto es en pro de un excelente sistema de enseñanza de nuestros hijos, pues esto puede ser un poco dudoso, desde el punto de vista de muchos estas acciones solo han concluido en la construcción de más instalaciones y por ende, el aumento de la matrícula de estas instituciones sin ningún tipo de mejora en su pedagogía.

Casos para nombrar y explicar en este artículo hay muchos, uno de los más alarmantes fue documentado por El Mundo, donde un padre que después de haber ganado una disputa donde inspectores del estado le dieron la razón, el colegio siguió cobrando los servicios no obligatorios, incluso fueron capaces de amenazar a los padres de dos maneras bastante preocupantes, en una los amenazaron con dejar a los niños en la calle para la hora del comedor y otra fue que se negaban a cobrarle el comedor, que resulta ser obligatorio.

En otros casos se ven padres que pagan sumas exorbitantes que pueden rondar los 900 euros mensuales por la educación “gratuita”, situaciones donde los directores piden a los padreas útiles difíciles de encontrar, para que estos sean comprados en el centro educativo, obvio estos padres callan ante un posible problema con los cupos de sus hijos en las escuelas.

Por otro lado, los entes que se encargan de este tipo de problemas alegan no recibir una gran cantidad de quejas y solicitudes, claro, los padres dicen lo contrario, aseguran haber hecho un gran número de quejas sin ningún tipo de respuesta por parte del ente.

A esta serie de irregularidades se suma una muy particular, los números ofrecidos por el ente oficial con respecto a las estadísticas, no parecen asemejar a la realidad, donde la Consejería de Educación asegura que el número de centros de educación concertada es bastante parecido al de los colegios públicos, pero el UGT asegura que la educación gratuita está manejada por centros privados en una gran medida.

Realmente después de todo lo que se ha hablado se llega a la conclusión que no hay datos confiables con respecto a las estadísticas de centros educativos concertados y centros educativos públicos, pues son diversas las informaciones que se pueden obtener.

Cabe destacar que en algunos casos este tema se vuelve controversial, pues los defensores de la propiedad privada pueden alegar justamente eso, que como organización privada están en todo el derecho para poner el precio “justo” de sus servicios, pero el problema viene cuando estos colegios se encargan de drenar los bolsillos de los padres mientras, al mismo tiempo, tienen una entrada de dinero por parte del gobierno, lo cual, volvemos a repetir, garantiza la educación básica totalmente gratuita a parte del comedor y el transporte, que si deben ser pagados.

Se ha hablado mucho de dinero, de lo que es justo y de lo que no es justo, se nos ha olvidado de los más importante en este problema, los que son los verdaderos afectados en esta problemática, los niños. Es bastante claro que la vocación de la mayoría de los directores y personal directivo de estas instituciones puede ser considerada bastante dudosa, pues ¿cómo poner por encima del bienestar de los niños, que son el futuro del país, los ingresos del plantel?

Quisiera agregar una última cosa para concluir, el problema no es que los planteles cobren servicios extra, están en todo su derecho de ofrecerlos y cobrar por ellos, el problema viene cuando quieren imponerlos obligatoriamente cuando los padres simplemente no quieren, y en algunos casos, no pueden pagar por ellos. Quizá si se preocuparan más por mejorar sus servicios y garantizar la enseñanza y el bienestar de los niños por encima de todo, conseguirían un mayor número de padres interesados en lo que tienen para ofrecer.